Una mujer de origen africano, nacida en situación de esclavitud, supera todo tipo de barreras para convertirse en la heroína de las guerras de independencia de Argentina.
FORMATO: Largometraje ficción 120 minutos
TAGLINE: La libertad se gana.
GÉNERO: Drama
IDIOMA: Español (se puede hacer versión en inglés a en virtud del elenco y world distribution)
TARGET: Adulto
Hija de una esclava apresada en África, María logra escapar de sus captores y empieza su propia familia en los barrios marginales de Buenos Aires, a comienzos del siglo XIX. Cuando su libertad se ve nuevamente amenazada, María, su esposo y sus hijos, se unen al ejército patriota liderado por el General Belgrano, para luchar contra el Imperio español, por la independencia de la nación. Tras probar su valía en el campo de batalla, resistiendo heridas, torturas y prejuicios, y luego de dar sepulcro a todos sus seres queridos, María emprende su último combate: lograr ser reconocida como veterana de guerra, a pesar de ser mujer, negra y pobre.
Difundir la historia real de una mujer de origen africano que luchó a la par de miles de esclavos en las guerras de independencia de Argentina, para reflexionar sobre el origen de las naciones y la cultura latinoamericanas.
La historia comienza en 1770, en una aldea de África occidental, donde Enitan (14) ha sido señalada por el oráculo para convertirse en la nueva sacerdotisa de la diosa Yemojá. Pero en plena ceremonia, un grupo de hombres armados irrumpen para tomar prisioneros y trasladarlos a América, en condición de esclavos. Enitan sobrevive al penoso viaje en barco y arriba al puerto de Buenos Aires, para luego ser marcada y vendida al Señor Del Valle, un poderoso terrateniente. Al poco tiempo, el Señor Del Valle la viola y, nueve meses después, Enitan da a luz a María Remedios. Enitan está amamantando a María, cuando la esposa de Del Valle le trae a su propio hijo para que también lo amamante. En seguida, Enitan está con los dos bebés, cada uno prendido de uno de sus pechos. Cuando María se convierte en adolescente, Enitan comprende que debe hacer cuanto esté a su alcance para que su hija no repita su historia.
Enitan se sacrifica para que María pueda escapar de la casa de los Del Valle, en dirección a “Los barrios del Tambor”, sectores de la ciudad donde las personas de origen africano pueden vivir en libertad. Allí, María conoce a Cecilio, un herrero que también fue sometido a la esclavitud en el pasado. Juntos empiezan su propia familia, pero por ser María una fugitiva, tanto ella como su esposo y sus hijos se ven amenazados. Con tal de no volver a ser esclavos, resuelven enlistarse todos juntos en el ejército. Tras luchar en Buenos Aires para repeler a los invasores ingleses, María y su familia parten hacia el interior del país, para enfrentar a las fuerzas del Imperio español, y así lograr la independencia del Río de la Plata. Cecilio y sus hijos luchan en la primera línea, mientras que María se ve forzada a permanecer en la retaguardia, por ser mujer. Pero cuando su esposo y sus hijos pierden la vida en combate, María desobedece las órdenes y se dispone a pelear de igual a igual con el enemigo, convirtiéndose en una de las protagonistas de las batallas de Tucumán y Salta, dos de las más significativas de la historia argentina. Por su coraje y por la inspiración que despierta en los demás soldados, el General Belgrano la nombra Capitana del Ejército, y entre las tropas empiezan a llamarla “La madre de la patria”. Ya en el final de la campaña, cuando el ejército se encuentra desgastado por tanto luchar, María cae prisionera de los españoles y es sometida a 9 días de azotes y torturas. Sin embargo, María logra escapar con el último aliento de vida y regresa a Buenos Aires. Sola, discapacitada por los castigos físicos y ya anciana, María es olvidada por todos, y tiene que mendigar para subsistir.
Una noche, el General Viamonte, quien luchara codo a codo con María en la guerra, la reconoce en la calle pidiendo limosna y decide a ayudarla a presentar su caso en la legislatura, para que le otorguen una pensión de veterana.
Ya en la legislatura, que está repleta de hombres, se analiza el desempeño de María en el campo de batalla. En un primer momento, las autoridades desestiman el caso y proponen tratarlo más adelante. Entonces, el General Viamonte se pone de pie y a viva voz detalla sus experiencias con María en el ejército del Norte. Lo siguen todos aquellos que también atestiguaron las proezas de María en combate. Por último, María se quita las ropas frente a todos, revelando las múltiples heridas en su cuerpo. María es una señora mayor y el momento es tan doloroso como incómodo para los hombres de la legislatura. Viamonte la ayuda a taparse nuevamente y, en seguida, comienza a crecer un aplauso, que se convierte en una ovación de pie. Viamonte grita convencido: “¡La madre de la patria!”.
Por unanimidad resuelven otorgarle una pensión de veterana de guerra. María alcanza a vivir sus últimos años con una ayuda económica, pero sobretodo con el reconocimiento por su sacrificio al servicio de la patria.
En sus últimos días, María recibe la visita de un hombre de su misma edad, que viene a entregarle un amuleto, que perteneciera a su madre, Enitan. En ese hombre se ha convertido el niño al que Enitan amamantó a la par de María, el hijo de Del Valle. El hombre busca el perdón de María, por el brutal trato que su familia le dio a su madre. Pero María ya no mira hacia atrás, solo le preocupa el viaje que le espera, su próxima aventura en la que habrá de reencontrarse con todos sus familiares que partieron antes que ella.
María es concebida cuando el Señor Del valle viola a Enitan. De su madre recibe la tradición yoruba, y hereda de ella la fortaleza y la capacidad de sacrificio. El espíritu yoruba y la conexión con los ancestros acompañan a María a lo largo de toda su vida. En los momentos más críticos, María se refugia en las enseñanzas de su madre. De los Del Valle, aprende a hablar el español y a relacionarse con los demás habitantes de Buenos Aires.
María tiene una determinación a prueba de todo. Carga sobre sus hombros con el sacrificio que su madre hizo para que ella pueda ser libre, y está dispuesta a hacer lo propio para ayudar a otros a alcanzar la libertad. En una primera instancia protege a sus hijos y a su esposo, pero en la medida en que progresa dentro del ejército, María se convierte en la madre de todos los soldados. Su costado místico conecta a la perfección con la personalidad de Belgrano, también muy religioso. Su faceta guerrera y su valentía le merecen el respeto tanto de sus aliados como de sus enemigos. A lo largo de la historia, María se ve contrariada por la decisión de hacer que sus hijos permanezcan en el ejército. Ellos fantasean con la idea de desertar, pero ella los insta a cumplir con sus obligaciones con la patria. Cuando finalmente mueren, María se siente culpable, pero también refuerza sus convicciones: debe pelear hasta el final, para que el sacrificio de sus vidas cobre sentido.
Una vez que ha concluido su misión en el frente de batalla, comienza la lucha por ser reconocida como veterana de guerra.
En sus primeros años, María será interpretada por una actriz joven. En su madurez y en sus últimos años, será interpretada por otra actriz, acorde a su edad.
Destinada a ser un personaje central en la práctica religiosa de su aldea en Yorubaland, Enitan es secuestrada junto a su madre por los esclavistas, para ser conducidas al continente americano. Tras el tortuoso viaje en barco, su madre fallece y Enitan tiene que arreglárselas sola en un mundo nuevo, del que no conoce nada. Aterrada, se aferra sus tradiciones yorubas y a su pasión por Yemoyá, la diosa de la fertilidad, asociada al mar. Ya en la casa de sus amos, los Del Valle, Enitan aprende a sobrevivir a los castigos y traba una buena relación con Piedad, la madre del jefe de la casa. Piedad le enseña el oficio de partera, gracias al cual Enitan puede trabajar también en otras casas y juntar su propio dinero a escondidas. Tras ser violada por Del Valle, Enitan se ocupa de amamantar tanto a María como al hijo de Del Valle y su esposa. Cuando María alcanza la adolescencia, Enitan intenta comprar la libertad de su hija para evitar que María repita su historia. Pero sus intentos fracasan y Enitan decide que la única manera es ayudar a María a escapar. Durante la huida, los Del Valle advierten su ausencia y empiezan a perseguirlas. Enitan se sacrifica para que su hija logre escapar, pagando con su vida.
Cecilio también fue esclavo en el pasado, pero su amo lo liberó a través del testamento al morir. Herrero de profesión, tuvo un hijo, Joaquín, con su primera esposa, quien murió al poco tiempo de dar a luz. Cecilio está instalado en una humilde casa del “barrio del Tambor” cuando María llega a la zona. Rápidamente comprende que María está huyendo y se ofrece a ayudarla. Al igual que ella, Cecilio es de origen yoruba. Rápidamente se enamoran y María se convierte en la madre del corazón de Joaquín. Al poco tiempo, tienen otro hijo, llamado Dayo.
Cecilio es sencillo y cálido. Posee destreza tanto para bailar como para pelear y les enseña tanto a María como a sus hijos. Es él quien propone unirse al ejército para que nadie venga a buscar a María por su condición de fugitiva. Es la única manera de permanecer todos juntos y Cecilio confía en que, tras un tiempo de servicio en las fuerzas, a todos los esclavos les será otorgada su libertad.
Sumamente religioso, de salud endeble y refinado en sus modales, Belgrano parece demasiado sofisticado para estar al frente del remilgado ejército patriota. No posee formación militar, pero sí un gran ímpetu y una arrolladora capacidad de liderazgo, que viene ejerciendo desde el momento en que comenzó la revolución patriota. Belgrano es, de alguna manera, un opuesto complementario de María. Nacido en el seno de una familia acomodada, cursó sus estudios en Europa, para luego volver a su América natal y prestar servicio a su patria. En un principio no confía ni en los africanos ni en la capacidad de lucha de las mujeres, hasta que se topa con María en el campo de batalla. Es el propio Belgrano quien, antes de la batalla de Tucumán, le niega a María la posibilidad de estar en la primera línea, al considerar que la guerra no es compatible con las mujeres. Es él también quien, al comprobar que María derrumba todos sus prejuicios, la nombra Capitana del ejército.
Hombre de fuertes ideales y de comportamiento ético, choca por un momento con María, cuando decide perdonarles la vida a todos los prisioneros españoles, capturados tras la victoria en Salta. María no consigue aceptar que Belgrano deje ir con vida a quienes mataron a su familia, pero con el tiempo logra entender al General, y su ferviente búsqueda por la paz. Al igual que ella, tras el fin de la guerra, Belgrano regresa a Buenos Aires enfermo y sin dinero, y no es hasta un año después de su muerte que las autoridades porteñas deciden homenajearlo.
Apuesto e imponente, Viamonte está a cargo del ejército patriota en la primera parte de la expedición. Proviene de una familia adinerada y es muy severo con la tropa, pero, a diferencia de Belgrano, no trata con igual rigor a los soldados rasos y a los oficiales. Se le atribuyen ciertos errores estratégicos en la derrota de Huaqui, en la que Cecilio y varios soldados más, pierden la vida en manos de los realistas. Además de golpear al ejército en sí, la derrota de Huaqui resulta dolorosa en su ego. Con la llegada de Belgrano al frente del ejército pasa a ejercer un rol más moderado entre las fuerzas. Ya no es un líder tirano y distante, sino que se acerca más a los estratos más bajos de las fuerzas. Así conoce a María, la auxiliar del ejército que por méritos propios se convierte en Capitana.
Una vez que la guerra ha concluido y de regreso en Buenos Aires, es él quien reconoce a María mendigando por las calles. Esta situación le resulta inaceptable y Viamonte se ocupa de asistir a María para presentar su caso ante la legislatura. Durante la sesión, su testimonio y su apoyo a María, resultan determinantes para que le otorguen la pensión de veterana.